Vida real · Encuestas

La votación del grupo familiar: el 80% quiere Nochebuena en casa

Del 29% al 93%: Apoyo real a Nochebuena «en casa», con 4 de 5 votos en un grupo familiar de 14

La versión corta: 4 de las 5 personas que votaron es un 80%, pero en el grupo de la familia hay 14. Cuenta a los 9 que callan primero como todos que no y luego como todos que sí, y el apoyo real queda en cualquier punto entre el 29% y el 93%. Los que contestan primero rara vez son típicos, las reglas para contar el silencio inventadas después de votar siempre favorecen a quien las inventa, y el único arreglo de verdad es preguntar a los que no contestaron.

El uno de diciembre, la tía Mari Carmen puso una encuesta en el grupo de la familia. Catorce miembros. Una pregunta: «Nochebuena este año: ¿en casa como siempre o en el piso nuevo del cuñado?».

En una hora habían votado cinco personas. Cuatro por «en casa», una por «en el piso del cuñado». La una era el cuñado. El abuelo Manolo votó «en casa», porque en todas las encuestas vota la primera opción, por principio y sin abrirla.

El tío Paco anunció el resultado antes de que pasara la hora: «Un 80%. La familia ha hablado». Luego bajó al garaje a medir la mesa grande.

¿El 80% de quién?

La familia tiene catorce miembros. Hablaron cinco. Nueve no dijeron nada, que en un grupo familiar es la postura más habitual sobre cualquier tema.

Así que el resultado honesto de la encuesta de Mari Carmen es que entre el 29% y el 93% de la familia quiere Nochebuena en casa de Paco y Mari Carmen. Eso no es un resultado. Es un rango en el que cabe una autocaravana aparcada.

Este rango no es un margen de error. El margen de error trata de la mala suerte de a quién te tocó elegir al azar. Aquí nadie eligió a nadie al azar: la gente se eligió sola. Ninguna cuenta estrecha este rango. Solo pueden estrecharlo los nueve que callan.

14 miembros de la familia, una encuesta

Votaron «en casa» (4)Votó por el piso del cuñado (1)No votaron (9)

Lo que la encuesta puede decir de verdad

Apoyo real a «en casa»29% … 93%
0%25%50%75%100%
Cada punto es un miembro del grupo familiar. Paco anunció un 80%. El rango honesto va del 29% al 93%.

El silencio no es aleatorio

Si los nueve callaran por razones aleatorias, los cinco que contestaron todavía podrían parecerse a la familia. No se parecen. ¿Quién contesta en el grupo familiar en menos de una hora un martes? Los jubilados, que viven a diez minutos de Paco y llevan desde 1994 cenando cada Nochebuena en su mesa. ¿Quién no contesta? La familia de la hermana de Mari Carmen: dos niños pequeños, tres horas de coche hasta casa de Paco y cuarenta minutos hasta el piso del cuñado. Vieron la encuesta a las once de la noche, mientras le quitaban purpurina al perro.

Cuando los que no contestan son distintos de los que sí, se llama sesgo de no respuesta. Es la misma trampa que la encuesta de la oficina según la cual el 94% de la plantilla está contenta. El silencio lleva información, y esa información suele ser «no lo que esperabas».

Tres reglas para contar el silencio

La familia pasó los dos días siguientes decidiendo cómo contar a los que no habían votado. Se propusieron tres reglas.

La regla de Paco: no contestar significa sí a lo de siempre. Quien calla, otorga. Siempre ha funcionado así, y siempre ha funcionado.

La regla del cuñado: no contestar significa que están ocupados, o sea, cansados, o sea, que quieren el viaje más corto, o sea, su piso.

La regla de Mari Carmen: no contestar significa que les da igual, así que no cuentan. Esta regla tuvo mucho éxito entre todos los que habían votado.

Cada regla sonaba razonable. Cada una se propuso después de votar. Cada una daba exactamente el ganador que quería quien la proponía. Una regla de recuento inventada después de ver los votos no es una regla. Es un resultado disfrazado de regla.

Lo que hizo Mari Carmen

Mari Carmen hizo lo único que de verdad recomiendan los estadísticos de encuestas: fue a por los que callaban. Escribió a cada uno de los nueve en privado. Una pregunta, sin encuesta, sin público. En dos días contestaron siete.

En casaPiso del cuñadoSin respuesta
Primera hora en el grupo419
Después de los mensajes privados162
Toda la familia572

El lado del «80%» tenía ahora 5 votos. El del cuñado, 7. Dos personas siguen sin contestar nada, nunca. Si las dos eligieran «en casa», quedaría 7 a 7, y la Nochebuena la decidirían los únicos dos miembros de la familia que jamás han leído el grupo.

Cómo hacer una encuesta familiar que signifique algo

1. Da la tasa de respuesta junto al resultado. «4 de los 5 que contestaron, de 14» es honesto. «Un 80%» a secas es un eslogan de campaña.

2. Calcula el peor caso. Cuenta a los callados primero como todos que sí y luego como todos que no. Si la respuesta cambia, todavía no tienes respuesta.

3. Ve a por los que callan. Una pregunta discreta en privado a los que no contestaron vale más que una encuesta más ruidosa entre los que sí.

4. Acordad cómo contar antes de votar. Después, cada regla es una campaña.

Dónde te cuesta dinero

«El 92% de nuestros clientes nos recomendaría» suele significar el 92% de los clientes que contestaron el correo, que son sobre todo los habituales contentos. Los clientes que se fueron no abren el correo. Antes de creerte un porcentaje, haz las dos preguntas de Mari Carmen: ¿porcentaje de quién? y ¿a cuántos se preguntó? Un fondo, una app o un curso que no sabe decirte su tasa de respuesta te está hablando de los que se quedaron.

La moraleja

La Nochebuena se celebró en casa de Paco y Mari Carmen. No por la votación, sino porque el dos de diciembre Paco ya había comprado un cordero de 12 kilos que no cabe en el horno del cuñado. Ese es otro error estadístico, y Paco tiene experiencia: mira su autocaravana.

El año que viene Mari Carmen pondrá la encuesta a las nueve de la noche, cuando las familias jóvenes ya han acostado a los niños. Paco ha propuesto que la encuesta cierre a las ocho y media.

La familia, la encuesta y sus cifras son un ejemplo. Contar a todos los que no contestaron primero hacia un lado y luego hacia el otro es una forma estándar y honesta de mostrar cuánto pueden cambiar un resultado las respuestas que faltan. Contenido educativo, no asesoramiento financiero.

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