Oficina · Rendimientos decrecientes
¿Trabajar más horas rinde más? Lo que mostraron los datos de las fábricas
En resumen: hasta cierto punto. En los registros de fábricas británicas de municiones de la Primera Guerra Mundial, analizados por un economista un siglo después, la producción semanal subía más o menos en proporción a las horas hasta unas 49 horas a la semana. Por encima, cada hora extra añadía menos, y una semana de 70 horas producía apenas más que una de 56. Los trabajadores sin un día libre a la semana también producían menos. Un plan que supone que un 50% más de horas es un 50% más de resultado traza una línea recta sobre una curva.
El lanzamiento es dentro de seis semanas y el equipo va retrasado. El jefe del cuñado ha hecho las cuentas: el equipo trabaja 40 horas a la semana; a 60, hará un 50% más, y el lanzamiento llegará a tiempo. Los fines de semana son «opcionales pero se notan».
El cuñado pregunta si la hora 58 es tan productiva como la hora 8. El jefe dice que en eso consiste el compromiso.
Las fábricas de municiones
Durante la Primera Guerra Mundial, el Reino Unido necesitaba proyectiles deprisa, y muchas fábricas hacían semanas larguísimas. Una comisión del Gobierno registró durante meses las horas y la producción de grupos de trabajadores, sobre todo mujeres, en la fabricación de municiones, porque le preocupaba que el agotamiento costara producción. En 2014, un economista volvió a esos registros y estimó cómo cambiaba la producción semanal con las horas semanales.
- Hasta unas 49 horas semanales, la producción subía más o menos al ritmo de las horas: más horas, proporcionalmente más proyectiles.
- Por encima, cada hora extra añadía menos que la anterior.
- A 70 horas, la producción semanal apenas superaba la de 56. Las 14 horas extra producían muy poco.
- Sin día libre era peor: las semanas sin el descanso del domingo producían menos que las mismas horas con él.
Por qué se curva la línea
La gente cansada trabaja más despacio y comete más errores, y los errores hay que arreglarlos. A partir de cierto punto, las horas extra se pasan a menor ritmo, y el cansancio se arrastra también a las horas normales. La relación entre horas y producción no es una línea recta; sube y luego se aplana. Esa forma se llama rendimientos decrecientes.
Un plan que multiplica la producción de 40 horas por 1,5 supone que la línea sigue recta. Por encima de unas 50 horas, en estos datos, no lo hacía.
Estadística para principiantes: no traces una recta sobre una curva
Muchas relaciones funcionan bien en el medio y se rompen en los extremos: el abono y la cosecha, la práctica y la habilidad, la cafeína y la concentración. Una regla medida en el rango normal («una hora de trabajo da una hora de resultado») puede fallar mucho fuera de él. Antes de prolongar una tendencia, pregúntate si alguna vez has visto datos en ese extremo.
Dónde te cuesta dinero
Doblar el tamaño de una operación no dobla el beneficio si el tamaño extra mueve el precio en tu contra, y doblar las horas frente a las pantallas no dobla las buenas decisiones. Las ganancias de más esfuerzo, más dinero o más riesgo suelen curvarse. Prueba el extremo, no lo supongas.
La moraleja
El equipo trabajó semanas de 60 horas durante seis semanas. El resultado subió alrededor de un 15%. Los errores subieron alrededor de un 40%, y las dos últimas semanas se fueron en arreglar lo que habían producido la tercera y la cuarta. El lanzamiento llegó dos semanas tarde. El jefe ha concluido que al equipo le faltó compromiso y ha planificado el siguiente proyecto a 70 horas.
Lo que esto no puede decirte
- Trabajo de fábrica hace un siglo. Trabajo físico duro en tiempo de guerra; el trabajo de oficina puede curvarse en otro punto, antes o después.
- No es un experimento. Las horas no se asignaron al azar; el análisis comparó grupos y periodos con horarios distintos.
- Los arreones cortos son otra cosa. Una sola semana larga puede costar menos que meses de ellas; los datos venían de horarios sostenidos.
- Nuestro epílogo es inventado. El 15% y el 40% de la historia son ilustración, no datos.
El cuñado, su jefe y el lanzamiento son una ilustración. Los resultados salen de un estudio de las horas y la producción de trabajadores británicos de municiones en la Primera Guerra Mundial (IZA, 2014; The Economic Journal, 2015). Contenido educativo, no asesoramiento profesional, de salud ni financiero.