Por qué tu peso salta un kilo de un día para otro: la dieta del cuñado y la báscula
La versión corta: tu peso de una mañana cualquiera es tu peso real más el ruido del agua, la sal, la comida y el baño. Si ese ruido diario tiene un tamaño típico de 0,6 kg, dos mañanas difieren en más de 1 kg más o menos el 24% de las veces sin ningún cambio. Reaccionar a cada mañana es reaccionar al ruido. Haz la media de la semana, o mira una media móvil de 7 días, y la tendencia se ve.
Al cuñado le quedan seis semanas para la boda de su hermana y tiene un traje comprado para un cuñado más delgado. Ha empezado una dieta, se pesa todas las mañanas y cuelga el resultado en el grupo de la familia con un comentario.
Lunes: 1,1 kg menos. «EL PLAN FUNCIONA». Martes: 0,9 kg más. «Sabotaje. Alguien ha echado sal en algo». Miércoles: 0,2 kg menos. «Estable. Aguantamos la línea». El viernes, el grupo lo había silenciado y la tía Mari Carmen había empezado a contestarle solo con el dibujo de una veleta.
Tu peso tiene tiempo atmosférico
El número de la báscula no es solo grasa. Incluye el agua que retienes, la comida que aún llevas dentro, la sal de ayer, si has ido ya al baño y la hora exacta a la que te subiste. Casi todo eso cambia de un día para otro en cantidades que empequeñecen una semana de dieta honrada.
Digamos que el peso real del cuñado está quieto y que su ruido diario tiene una desviación típica de 0,6 kg: un día normal la báscula marca a unos 0,6 kg de la verdad, y a veces más. Es un bamboleo bastante normal para un adulto.
¿Qué salto es solo ruido?
- La diferencia entre dos mañanas tiene un tamaño típico de unos 0,85 kg.
- Dos mañanas difieren en más de 1 kg más o menos el 24% de las veces, sin ningún cambio real.
- Mientras tanto, una buena dieta puede quitar 0,5 kg en una semana: menos que el ruido de un solo día.
Así que los triunfos y desastres del cuñado son casi todo tiempo atmosférico. Buscarle significado a cada mañana es como mirar una nube para saber si ha llegado el verano.
Probabilidad de que dos mañanas difieran en más de esto, sin cambio real
Cómo ver la tendencia
La solución es dejar de mirar días sueltos. Haz la media. Una semana de mañanas ruidosas promediadas juntas anula buena parte del ruido: los días que sube y los que baja tiran unos contra otros, y lo que queda es sobre todo el cambio real. Una media móvil lo hace sin parar: cada día, haz la media de las últimas siete mañanas. La línea es suave, lenta y aburrida, y justo por eso es honrada.
Los números diarios del cuñado parecían un electrocardiograma. Su media de siete días bajó 0,4 kg por semana, sin altibajos, durante cinco semanas. La dieta funcionaba desde el principio. Los números diarios eran demasiado ruidosos para decirlo.
Cómo leer cualquier número ruidoso
1. Aprende el tamaño del bamboleo. Pésate dos semanas sin cambiar nada. El rango que veas es tu ruido.
2. Ignora los cambios más pequeños que el bamboleo. Un kilo arriba o abajo en un día es tiempo atmosférico, no clima.
3. Juzga la media, no el último dato. Una media semanal o una media móvil de 7 días enseña la tendencia. Una mañana enseña la mañana.
Dónde te cuesta dinero
Los precios diarios de las acciones son básculas de baño. Una acción puede moverse un 2% en un día por un motivo que nadie encontrará nunca, y mirar tu cartera cada mañana convierte ese ruido en una serie de triunfos y desastres. Los inversores que miran menos suelen operar menos y reaccionar menos al ruido. Mira la media larga, y si han cambiado tus motivos para tener algo, no el tiempo de esta mañana.
La moraleja
El cuñado pasó a colgar la media semanal en el grupo de la familia. El grupo le quitó el silencio. La mañana de la boda se pesó por costumbre y había subido 1,2 kg, por el cocido de la noche anterior. Se puso el traje de todos modos. Le quedaba bien, porque los trajes, como las medias, no se enteran de lo que pasó anoche. Mari Carmen mandó la veleta una última vez, con un corazón.
El ruido diario de 0,6 kg es una cifra de ejemplo; la variación real cambia de una persona a otra. Contenido educativo, no asesoramiento financiero.