Vida real · Efecto placebo

¿Funciona el efecto placebo? Por qué la pastilla de azúcar cara ganó a la barata

85% vs 61%: Voluntarios que notaron menos dolor tras la misma pastilla de azúcar, a 2,50 dólares o a 10 centavos

En resumen: el efecto placebo existe, pero es más estrecho que su fama. En un estudio de 2008, 82 voluntarios recibieron descargas eléctricas leves antes y después de tomar una pastilla de azúcar; el 85% dijo notar menos dolor cuando le dijeron que la pastilla costaba 2,50 dólares, y el 61% cuando costaba 10 centavos. Una revisión de 114 ensayos de 2001 que comparaban placebo con no hacer nada encontró efectos pequeños en lo que la gente declara (como el dolor) y ningún efecto claro en lo que se mide de forma objetiva. Parte de lo que parece efecto placebo es simple regresión a la media: la gente empieza a tratarse cuando peor está.

Al tío Paco le dolían los pies, así que se compró unas plantillas. No unas cualquiera: «plantillas biomecánicas de alto rendimiento con tecnología de zonas», 89 €, en una caja con un dibujo de un pie que parecía un motor a reacción. A la tía Mari Carmen también le dolían los pies. Se compró unas en la farmacia por 9 €, en una bolsita.

Una semana después, los dos dicen que les duelen menos los pies. Paco dice que a él le duelen bastante más menos, porque sus plantillas tienen «zonas». Mari Carmen le preguntó qué hacen las zonas. Paco le dijo que actúan sobre las zonas. Cuando Mari Carmen señaló que a ella también se le habían quitado los dolores, Paco le explicó que a ella se le habían quitado de una forma más barata.

La pastilla de azúcar de 2,50 dólares

Paco no es el único. En 2008, unos investigadores publicaron en JAMA un pequeño experimento. A 82 voluntarios sanos les dieron descargas eléctricas leves, luego una pastilla presentada como un analgésico nuevo parecido a la codeína, y luego otra vez las descargas. La pastilla era un placebo. Solo cambiaba el folleto:

Misma pastilla, mismas descargas, 24 puntos porcentuales de diferencia. El precio es información: la gente lo usa para decidir lo bien que algo debería funcionar, y luego nota que funciona. Es el mismo mecanismo por el que el vino caro sabe mejor cuando se ve la etiqueta.

Voluntarios que notaron menos dolor tras la misma pastilla de azúcar

Les dijeron que costaba 2,50 dólares85,4%
Les dijeron que costaba 10 centavos61,0%
82 voluntarios sanos, descargas eléctricas leves antes y después de la pastilla (Waber y colaboradores, JAMA, 2008).

Qué es el efecto placebo y qué no es

El efecto placebo es la mejoría que viene de creer que te están tratando, no del tratamiento en sí. Por eso los ensayos serios dan a un grupo el tratamiento de verdad y a otro un señuelo idéntico, sin que ninguno sepa cuál le ha tocado. Pero «el grupo placebo mejoró» no significa que todo el trabajo lo hiciera la fe. Desde fuera, varias cosas parecen idénticas:

Para separar la fe de todo lo demás hace falta un tercer grupo que no reciba nada. En 2001, dos investigadores daneses reunieron 114 ensayos que tenían exactamente eso: placebo frente a nada. Encontraron un efecto pequeño en los resultados que declara el propio paciente, como el dolor (unos 6,5 puntos en una escala de 100), y ningún efecto claro en los resultados medidos de forma objetiva. También vieron que los ensayos más pequeños mostraban efectos más grandes, una señal de alarma clásica. Otros investigadores consideraron la revisión demasiado tajante. Nadie serio sostiene que una pastilla de azúcar encoja tumores.

Cómo leer un titular de «el placebo funciona»

1. ¿Comparado con qué? Placebo frente a un tratamiento real te dice si el tratamiento funciona. Placebo frente a nada te dice algo del placebo. La mayoría de los titulares los mezcla.

2. ¿Notado o medido? «Menos dolor», «más energía» y «dormir mejor» los declara la persona. La tensión, las radiografías y los análisis de sangre se miden. El efecto placebo vive sobre todo en el primer grupo.

3. ¿Cuánta gente? 82 voluntarios son una demostración útil, no una ley de la naturaleza. Una muestra tan pequeña puede mostrar una diferencia grande por suerte, y por eso un solo estudio nunca es la última palabra.

Dónde te cuesta dinero

Las comisiones funcionan como el precio del folleto. Un fondo que cuesta un 2% al año parece más serio que uno que cuesta un 0,05%, y sus dueños suelen describirlo con más cariño. La prueba justa es la misma que en medicina: comparar resultados después de costes, en el mismo periodo, con una alternativa barata como un fondo indexado, y mirar la rentabilidad medida, no lo seguro que se siente todo el mundo. Sentirse mejor con una inversión y que la inversión vaya mejor son dos resultados distintos.

La moraleja

Lucía propuso una prueba a ciegas: cambiar las plantillas sin decírselo a nadie. Paco llevó una semana las de 9 € de Mari Carmen e informó de «una mejora notable en las zonas». Cuando se lo contaron, dijo que eso demostraba que las zonas se habían transferido. Mari Carmen se ha quedado las de 89 €. Las lleva en las botas de la huerta, donde, según ella, funcionan exactamente igual que las viejas y quedan mejor delante de las vecinas.

Las plantillas son inventadas. Los datos de los estudios son de Waber y colaboradores (JAMA, 2008) y de Hróbjartsson y Gøtzsche (New England Journal of Medicine, 2001). Esto no es consejo médico: no dejes ni cambies ningún tratamiento sin hablar con tu médico. Contenido educativo, no asesoramiento financiero.

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